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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Mis DOS bebes

Hoy os voy a hablar de mi guardián preferido, mi bebe de 4 patas.

Tengo un pastor alemán (para mí un cachorro todavía) de 1 año y 10 meses. Mientras estaba embarazada me preocupaba mucho la hora del nacimiento de Maria, del recibimiento que iba a tener y como lo llevaría el. Como he dicho... es un bebe de 4 patas ya que así lo hemos criado. No es un perro cualquiera, el forma parte de nuestras vidas y crece como animal como nosotros como personas. No me puedo imaginar mi vida sin él. Los últimos dos meses de embarazo queríamos tenerlo todo pensado para el día que diera a luz. Tener sus huesos listos como premio por quedarse solo y portarse bien. Que tuviera sus paseos como de normal para que no notara nada extraño, pero claro el día que Maria quisiera venir a este mundo solo ella lo sabía y nos podría pillar en cualquier sitio y a cualquier hora.  
Pocho que así se llama mi peludo, desde que empezó a crecerme la barriga, empezó a olérmela mucho y a darle besitos. Los últimos días.... (Dicen que ellos lo intuyen...) se volvió muy pegado a mí. Donde yo iba me seguía. En el sofá, en la cama... se recostaba su cabecita encima de la barriga y ese calorcito que desprende me confortaba. La noche que rompí aguas estábamos todos durmiendo él como siempre ha hecho duerme a nuestros pies, vio que me levante de un salto de la cama y se quedo mirando creo que como diciendo "llego la hora" no se altero ni nada y es raro porque cuando ve algo fuera de lo normal se pone protector. Mientras yo me duchaba mi marido lo saco a pasear... a las 23:30, pocho nos miraba como diciendo ( con lo agustito que estaba yo durmiendo... porque me quiere sacar a pasear, yo no quiero!) Pero no se resistió... mientras yo cogía todo lo que me tenía que llevar, aunque la mochila ya estaba en el coche. Le pusimos su comidita le llenamos el agua para que no le faltara de nada y nos fuimos. Esa noche.... entre contracciones le preguntaba a mi marido, estará bien? No quiero que este triste. 

Me dolía pensar que iba a estar unos días sin poder verlo. Cuando nació Maria le pusieron el gorrito de recién nacida y fue lo primero que le llevamos para que oliera para que empezara a familiarizar. Mi marido iba y estaba gran parte de la mañana con él para pasearlo y que el viera que continuaba igual que antes solo que faltaba alguien en casa. Al cuarto día por fin me dieron el alta y las ganas que tenia de verlo eran inmensas. Cada día que mi marido iba a casa yo le llamaba y pocho, está bien? Creo que fui un poco pesada jejeje. Llego el gran día. El día que se conocerían, el día que despejaría mis dudas. Tenía miedo de que le hiciera daño, que cogiera celos... pero NO! Todo lo contrario, se hizo su amigo. Su cola nos decía lo contento que estaba, desde sus primeras horas en casa, donde va Maria va él, la oye llorar y llora él, la oye hacer el minio ruido y levanta sus orejas para ver que pasa... y si ladra "puedo dar fe de que cuando están dentro de la barriga lo oyen todo! No reacciona ante el ladrido de pocho" está acostumbrada, sabe que es de ella. Se ha vuelto protector pero de la mejor manera que puede existir. Deja que todo el mundo se acerque a ella que le digan y la cojan el solo te sigue con la mirada como diciendo "cuidadito que es mía ehh" y por eso le quiero tanto!!! Yo ya le avise que en esta casa había amor para todos! 
Ahora estoy tranquila y sé que algún día no muy lejano serán los mejores amigos. No hago caso a los comentarios que más de una vez me han hecho.... "uy ahora con el perro tendrás que tener cuidado que es muy grande" "No te fíes del perro " "deja al perro en la terraza" " que no la toque" BAH!! POR MUY GRANDE QUE SEA UN PERRO, SON COMO SE CRIAN. Y aquí os pongo las pruebas de lo que he dicho...





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